Kamarata me llama

Kamarata me llama con sus amaneceres de colores y sus noches estrelladas. Con sus sus sabanas eternas y sus ríos cristalinos y a la vez oscuros, como el Akanán. Con su tepuy siempre en el horizonte.

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Me despierto queriendo estar en un chinchorro en Karaurimba, con Matute cerca para protegernos de los Canaima y de los Imawari. Me paro de la cama y pienso en los niños que desde temprano llenan los caminos de camisas amarillas, blancas, azules y beige, y te saludan con un ¨wakupero¨ lleno de timidez, pureza e inocencia.

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Siento en la boca el sabor de sus piñas dulces y jugosas, del casabe fresco y del kachiri energizante.

Recuerdo su olor a frutas, a pasto y a leña. Los paseos en curiara, las caminatas por la selva y las visitas a ¨ Turaradem¨, el conuco de los Calcaño. Los espectaculares cañones de Uruyén y Kavak.

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Extraño las conversas sobre panadería con Flora, el guáramo de Eulalia, el cariño de Anita, la confianza de Fanny, la hospitalidad de Clemen, la protección de Narciso, el ejemplo de Petra, la paz de Inés, la vocación por el trabajo de Wilfredo y los abrazos de Albita y Fidel. Las voces melodiosas de los niños de la coral de Santa Marta y Kamarata y los partidos de fútbol con el Auyantepuy como árbitro.

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Son tantas las ganas de volver que hasta me imagino en lugares que no conozco como Pitepuy, Kosok, la toma de Kavak, Poirepa, Kovipa, Guayaraca, Libertador, el Oso, Dragón y río Naranja.

Como hacían antiguamente las mujeres pemonas cuando los hombres salían a cazar, cuento con semillas de peonías y paraparas los días que me faltan para regresar a Kamarata. Como dice el himno de la Gran Sabana: ¨no hay otra tierra en el mundo tan bonita como tú¨… ¡Esenensek!

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02 feb 2015

¿Cómo seremos cuando encontremos la Sostenibilidad?

Cuando tratamos de desarrollar el principio de la sostenibilidad en nuestras comunidades, no sabemos exactamente cuál será el resultado final.  Sabemos que hoy por hoy ellas lo necesitan y también el resto del planeta… es un balance, un equilibrio que nos acerca a aquello de lo que nos hemos alejado.  Un camino de búsqueda, de retorno a la Naturaleza.

¿Pero qué es lo que sucede cuando realmente estamos dando pasos hacia Ella?, ¿qué sucede cuando nos topamos con los límites de nuestra realidad actual y empezamos a indagar en espacios que no conocemos, o que quizás no recordamos más?

Cuando tropezamos accidentalmente (o motivados por esa propuesta de sostenibilidad) con un sitio nuevo donde ya no compartimos el espacio actual con quienes nos rodean, y nos encontramos emprendiendo un camino que no sabemos hacia donde nos llevará, nos detenemos, regresamos a mirar atrás y vemos la tranquilidad de lo que siempre hemos conocido: el sabor de la misma vida,  que aunque sea la base de nuestro mayor sufrimiento, es a su vez nuestro único contento. No nos atrevemos a lo nuevo. Regresamos a nuestro estado habitual y nada cambia.

Por esta razón, la única manera de ayudarnos a emprender hacia esta tarea de resultados inciertos es hacer de la sostenibilidad una meta compartida. Sabemos que no podemos seguir igual, pero no sabemos cómo seremos siendo sostenibles, equilibrados con lo demás…

Nos necesitamos unos a otros, es un trabajo de comunidad, y por ello este esfuerzo une a personas de muy diversas cualidades y destrezas en la búsqueda de ese estado ideal.  En las comunidades la gente sabe que no estamos resolviendo carencias económicas, ni estéticas, ni de salubridad.  En las comunidades algunos reconocen el principio del balance, lo añoran, y desde una alegría de ser parte nos demuestran cuánto en realidad están dispuestos a hacer por él.  Quieren juntarse en apoyo mutuo hacia la meta de encontrar un estado más propio de vida.

No sabemos cuál será el resultado final de la sostenibilidad, cómo seremos cuando encontremos este balance, pero en su búsqueda vemos cuánto vale la pena intentarlo porque aunque no podamos ver ese resultado, estamos marcando el camino para los que vienen… estamos buscando ese balance activamente, y ese esfuerzo común posiblemente es el trabajo eterno de los hombres en todas las épocas.

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17 dic 2014

Sin pasado no hay presente

Con el pasar de los años me he percatado que esa frase de “Sin pasado no hay presente” tiene mucho sentido, ya que es una afirmación que aplica a muchas ocasiones de nuestras vidas y hoy me encantaría traer unos ejemplos a la mesa para que entiendan mi punto:

  • Cada vez que tengo que ofrecer algún producto turístico de esos que tanto me gustan (venezolanos), me doy cuenta que la mejor manera es comunicando todo lo que respecta a su historia y a su tradición, y a cómo han venido evolucionando.
Niña pemona Kamaracota haciendo Casabe

Niña pemona Kamaracota haciendo Casabe

  • Igualmente me pasa cuando quiero conocer al cliente al que le voy a brindar una experiencia turística, ya que es de suma importancia conocer sus gustos y qué viajes ha hecho con anterioridad. De esta manera puedo ofrecerle un viaje hecho a su medida y que le genere recuerdos inigualables, ya que si entiendo su pasado, le puedo generar un mejor presente y futuro. 
Turista llegando a Kamarata Edo. Bolívar

Turista llegando a Kamarata Edo. Bolívar

  • El último ejemplo, que para mí es el más práctico y el que casi todos vivimos al menos una vez en nuestras vidas, es el amor. Normalmente conocemos a una persona que nos gusta y con la cual estamos dispuesto a formar una historia, pero cuando llegamos a indagar más sobre su vida nos damos cuenta que hay muchas cosas que ha vivido en el pasado y eso nos afecta mucho. A mí particularmente me afectaba muchísimo, pero me he dado cuenta con el pasar de los años y las relaciones que no voy a poder generar una historia si no entiendo la historia de esa persona. 
En uno de los más bonitos paisajes de los Pueblos del Sur, Edo. Mérida

En uno de los más bonitos paisajes de los Pueblos del Sur, Edo. Mérida

Todos los días estamos llenándonos de anécdotas y vivencias que nos hacen ser personas más maduras. Es por ello que hay que vivir intensamente cada momento de nuestro presente para que logremos tener un pasado que recordar y del cual estar orgullosos.

No podemos olvidar que para conectarse más con una persona y para lograr entender cuál es su realidad actual debemos entender el trasfondo de lo que ha vivido.

Es por ello que es muy válida la frase de “Sin pasado no hay presente”.

19 nov 2014

La verdadera mina está en el conuco

Hace muchos años Petra conoció a Narciso, un pemón kamarakoto que como ella había crecido en la libertad y la paz de la sabana. Desde pequeña ella había aprendido a hilar algodón, hacer artesanías, elaborar vasijas, tejer y preparar casabe, así que cuando sus historias se cruzaron estaba lista para empezar una vida en pareja. Narciso, por su lado, había aprendido lo que le toca a los varones: la caza, la pesca y la cestería. Petra vio en Narciso a un compañero de vida y Narciso quedó prendado con ella, así que el amor hizo de las suyas y el primero de diez hijos llegó antes de que Petra terminara el bachillerato.

Narciso y Petra en Turaradem

Narciso y Petra en Turaradem

Cuando la familia empezó a crecer, el papá de Petra les ofreció unas tierras para que pudieran tener un conuco más grande. Él no las quería porque solo para llegar allí había que hacer un recorrido de hora y media caminando y media hora en curiara, un trayecto muy largo para un hombre mayor como él… pero la promesa era atractiva: se trataba de una tierra mágica en donde todo lo que sembraran iba a dar frutos.

La tierra mágica de Turaradem

La tierra mágica de Turaradem

Así comenzó la historia de “Turaradem”, un conuco generoso que recibe su nombre porque está al borde de un río en donde se dice que habitaba un pez grandísimo que asustaba a todo el que andaba por ahí. Para mantener a los curiosos lejos de su pequeño tesoro, Petra y Narciso conservaron el nombre y empezaron a trabajar la tierra luego de pedir un préstamo a Eposak para comprar semillas. Cuando vieron que la promesa del papá de Petra era cierta, pidieron un segundo crédito y fue así como Turaradem se convirtió en lo que es hoy en día: un paraíso lleno de naranjas, limones, mandarinas, onoto, orégano, yuca, batata, maíz, ocumo, jengibre, algodón, nísperos, guanábanas, café, guayabas, lechosas, cambures, plátanos, patillas, pepinos, piñas y pimientos de todos los tamaños y colores.

Cosechas del conuco

Cosechas del conuco

Como los cultivos tradicionales de Kamarata son principalmente la yuca y la piña, la pasión de Petra y Narciso ha hecho que Turaradem se convierta en una fuente importante de alimentos sanos y sabrosos para gran parte de la comunidad. Son tan visionarios que ya compran yuca a pequeños productores para poder hacer más tortas de casabe y venderlas a otras comunidades cercanas. Son tan creativos que quieren construir un puestico para ofrecer sus cosechas de una mejor manera a los vecinos y turistas. Son tan innovadores que están planeado hacer una churuata para que Petra pueda mostrarle a los visitantes cómo elabora sus famosas vasijas de barro y vendérselas como recuerdo. Son tan “echaos pa’ lante” que se están asociando con jóvenes de la comunidad para reactivar una piscicultura abandonada. Son tan trabajadores que quieren crear una ruta turística para que las personas que van a Kamarata conozcan su conuco y toda la naturaleza maravillosa que hay en el camino, recibiéndolas con un juguito fresco de piña, un collar hecho de semillas y comida tradicional kamarakota. Son Petra y Narciso…

Petra mostrando sus vasijas de barro, tan famosas que hasta se las encargan desde otras comunidades

Petra mostrando sus vasijas de barro, tan famosas que hasta se las encargan desde otras comunidades

Gracias a Turaradem esta pareja logró que sus tres hijas mayores, que trabajaban como empleadas domésticas en la ciudad, regresaran a su comunidad con la fe de que sí se puede vivir de la tierra. Gracias a Turaradem pueden costear que los más pequeños de la familia vayan a la escuela. Y más recientemente, gracias a Turaradem Petra fue seleccionada de entre más de 170 postulados para recibir el primer lugar de la categoría “Producción” del Premio Citi al Microempresario y participó en una capacitación de finanzas y administración con profesores del IESA. Sí: una pemona kamarakota estudiando con profesores del IESA.

Petra recibiendo su primer lugar de la categoría "Producción" en el Premio Citi 2014, acompañada de dos de sus hijas: Emilia y Rosa

Petra recibiendo su primer lugar de la categoría “Producción” en el Premio Citi 2014, acompañada de dos de sus hijas: Emilia y Rosa

Día tras día Petra y Narciso siguen yendo a Turaradem con sus hijos, caminando una media hora de su casa al puerto, remando otra media hora por el río Akanán y caminando un poco más de una hora para finalmente llegar a su tierra de lo posible. Como nos enseñó Inés en Kavak: “el dinero se acaba, el conuco no”…

La vida sigue en el conuco: Petra cosechando pimientos con su hija María Auxiliadora

La vida sigue en el conuco: Petra cosechando pimientos con su hija María Auxiliadora

11 nov 2014

Portadores de cultura a otras culturas

En los rincones más inhóspitos del planeta, donde por las distancias y las condiciones de esos lugares los recursos económicos casi no llegan, tampoco llega nuestra educación; ni las enfermedades, las curas o los descubrimientos.  En estos sitios todo ha quedado aislado de la vida de los grandes colectivos humanos y de lo que hoy por hoy llamamos ¨civilización¨.

En el medio de una era donde la conectividad traspasa la velocidad del lenguaje – y lo hace a velocidades absurdas –, compartimos una infinidad de experiencias, acortando así las distancias y percibiendo más sobre el mundo.

Gracias a la conectividad que nos ha dado la tecnología y al deseo de expandir los horizontes de lo conocido por nuestra cultura/civilización, hoy en día el turista es aquel que a través de la información circundante, alimenta su sed de búsqueda y exploración para visitar estos lugares y recorrer el mundo. Así van llevando gota a gota un poquito de lo que somos y, a cambio, transforman su vida y su ser que se acrecienta con el verdadero contacto con culturas que están al borde del olvido y quizás un poco más cerca de algo más real y más humano.

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Estos turistas son mensajeros de nuestra civilización y su responsabilidad es llevar a estos sitios los mejores dones que de ella hemos cosechado, para así poder recibir la mayor riqueza que albergan estos sitios y sus culturas. En este intercambio está una posibilidad de crecimiento, una posibilidad de desarrollo y una confraternidad real, en donde cada visita puede realmente contribuir en beneficio del visitado.

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El turista, el viajero, es responsable de este intercambio cultural y también lleva consigo los recursos económicos que normalmente nunca llegan a estos rincones del planeta. Esta es una nueva manera de filantropía, más activa y real, que otorga un beneficio que no solo está en el flujo de los recursos económicos y sus potencialidades sino en la relación que se establece entre estos dos mundos… y todo lo que surja de esa relación es enteramente responsabilidad nuestra. Un turista consciente es aquel que conoce la responsabilidad de esta relación y sabe de antemano su rol durante sus visitas: su responsabilidad con la sensibilidad casi sagrada de las culturas remotas y la conciencia que requiere el portar nuestra civilización como alimento (nutritivo) para el resto del planeta.

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04 nov 2014

¿Ver para creer o ver para sentir?

Juan 20:24-29: Aunque a Tomás se le anuncia la resurrección de Jesús, se niega a admitirla: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré”. Ocho días después, Tomás toca con sus propias manos las heridas de Jesús en las manos y en su costado. Jesús le recrimina haber necesitado ver para creer. Es el más conocido de todos los episodios evangélicos relacionados con el apóstol Tomás…

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Dentro de cada uno de nosotros vive un Santo Tómas que necesita poder tocar, palpar y ver las cosas antes de creer en ellas. Sin embargo, hay cosas que aunque no son visibles existen y tienen una gran validez, como los sueños. Esta reflexión nace ya que muchas veces me he preguntado: ¿por qué a pesar de que a muchas personas les encanta nuestro “Modelo Eposak” cuyo objetivo es hacer del turismo sostenible una alternativa de vida, son tan pocos los venezolanos que entran a nuestra página web para apoyar a nuestros emprendedores cuyas historias llenas de sueños solo necesitan de un pequeño préstamo?.

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¿Será que se hace indispensable pasar de la foto, la historia y el video de los emprendedores y poder tocar a esa persona que aparece en la web?. Al parecer la respuesta es que sí…que hace falta conocerlos, escuchar de ellos sus sueños y poder generar una conexión que les permita a las personas compenetrarse mucho mejor y de forma más profunda con los emprendedores.

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Definitivamente hay muchas cosas en la vida que no se pueden ver, como el amor, la fe, la esperanza y muchas más… pero si como Santo Tómas, a pesar de querer apoyar a nuestra causa, para ti es vital ver para creer y así poder sentir, te invitamos a visitar estas tierras cargadas de sueños: Kamarata, Birongo, los Pueblos de Sur y Puerto Cruz. Cuando te conectes con sus protagonistas te darás cuenta si verdaderamente necesitas ver para creer o ver para sentir.

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Visita, cree y siente en nuestros destinos Eposak y sé parte de un grupo que crece cada vez más y ve en el turismo sostenible una alternativa de vida.

28 oct 2014

Mis mujeres y mis destinos

Dándole la vuelta para saber cómo vender los tres destinos venezolanos que tengo en mis manos para ofrecer como Coordinador de Turismo Experiencial de Turismo Maso, decidí relacionar a cada uno con una mujer que haya pasado por mi vida para apoyarme en sus personalidades y así tener más herramientas de promoción. Esto es el resultado:

  • Mi cielo, Kamarata, es una mujer bella, exótica y mayor que yo por unos cuantos años, llena de conocimientos que me puede ofrecer. Aunque es un poco difícil de mantener ya que le gustan las cosas costosas y es difícil llegarle, te puedes dar cuenta que por dentro es muy sencilla y realmente lo que quiere es que la conozcan de vedad. Estar con ella es una experiencia que jamás podré olvidar y aunque esté un poco lejos de mí, estoy seguro que el destino hará que nos encontremos frente a frente en un tiempo para que nos  conectemos mutuamente.

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  • La loca, Birongo, es parrandera, feliz, de piel oscura, con mucha historia sin mostrar y con unas ganas inmensas de comerse al mundo. Le encantan los chocolates y su sabor es único. Rodeada de personas bellas de corazón y que están dispuestas a mostrarse tal y como son, tiene un gusto por la gastronomía que aunque no es el más fino y elegante, es delicioso. Sabes que aunque está cerca no puedes verla todo el tiempo, al igual que no puedes durar mucho sin visitarla porque te demuestra que está molesta porque la dejaste. Aunque no lo parezca es una de mis consentidas.

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  • La distante, Pueblos del Sur, es bella, está llena de paisajes, su gente es sencilla y quiere que seas parte de su vida. La única vez que he estado con ella me mostró lo atrevida y cariñosa que puede ser. Mantuvimos contacto por mucho tiempo y en diferentes oportunidades, pero no sé si por la distancia o el destino no nos hemos visto más. Muchas de las personas que me rodean la quieren conocer y están dispuestos a acercarse a ella, pues me quieren ver junto a ella. Aunque se me haga cuesta arriba sé que pronto la veré de nuevo.

LPS

No fue sino con esta comparación que me pude dar cuenta que aunque estos tres destinos tienen similitudes, también son a su manera únicos y peculiares. Me pones a escoger con cuál (¿o quién?) me quedaría y sería un poco difícil, pero de lo que sí estoy claro es que el mundo tiene que verlos y conocerlos… Es por ello que daré todo mi esfuerzo para que se den a conocer para que ustedes se enamoren de ellos como lo hice yo… ¡pero no de ellas!.

14 oct 2014

De cumpleaños por Venezuela

Llegó septiembre y con él mi cumpleaños #25. Año tras año, quienes me conocen saben que me desvelo pensando cómo celebraré un nuevo año en mi vida… y cuando logro quedarme dormida, a veces hasta tengo pesadillas con que llega el momento de celebrar y estoy yo sola en la fiesta. En fin, ¡cada loco con su tema!.

Este año me tocó de lujo. No hubo fiesta ni hubo velitas, pero desde que arrancó el mes ya estaba recorriendo el país con mi súper trabajo en la Fundación Esteban Torbar (FET). Así fue como la primera semana de septiembre salió viaje para Puerto Cruz, cuando yo ni había caído en cuenta que se acercaba mi cumpleaños. Pero aunque no lo supieran los emprendedores ya me daban los mejores regalos: Caro y Carmen con su atención esmeradísima cual posaderas expertas, cocinando la comida más sabrosa y poniéndonos los cuartos de punta en blanco; Andrix con su sonrisa que no se apaga, Oma con una majerete para chuparse los dedos (y eso que yo creía que no comía coco), María de los Ángeles con sus historias de amor y su pasión comunitaria y Humberto con su lluvia interminable de ideas y soluciones para cuanto problema se le ocurra a usted. Y el mar, ¡el mar!… ¿qué mejor manera de despedir un año que salirse de la playa sintiendo que todo lo malo se quedó en el agua?. ¡Gracias Puerto Cruz!.

Con Justi, el jefe de la posada "Mi Gran Deseo" en Puerto Cruz

Con Justi, el jefe de la posada “Mi Gran Deseo” en Puerto Cruz

La celebración siguió en Birongo. Tocaba visitar la comunidad porque los amigos del IESA iban a hacer la entrega de certificados a los participantes del programa “Emprende”. Yo no sé qué se siente tener un hijo (aunque creo que un perro no está muy lejos), pero me imagino que la sensación debe ser muy parecida a esa que nos dio cuando veíamos a los emprendedores hinchados de orgullo recibiendo sus diplomas y hablando con tanta propiedad de sus planes de negocio: que si el target, que si el organigrama, que si la misión, que si la visión, que si las 4P… ¡eso que a uno le costó tanto aprender en la universidad a ellos les bastaron ocho semanitas para dominar como profesores!. Me fui de Birongo con muchos regalos en forma de los sueños de estas personas que ahora empiezan a hacerse realidad: pescaderías, panaderías, posadas, heladerías… ¡gracias Birongo!.

Entregándole su certificado a Ani, la nueva reina de los heladitos en Birongo

Entregándole su certificado a Ani, la nueva reina de los heladitos en Birongo

La guinda del regalo de parte de mi equipo de la FET llegó la semana antes de mi cumpleaños, cuando un viernes cualquiera en la oficina me dijeron que me fuera a mi casa a hacer maletas porque al día siguiente me iba para Kamarata… ¿habrá mejor regalo que un viaje a la Gran Sabana?. Resulta que Petra, una de nuestras queridas emprendedoras Eposak, está concursando en el Premio Citi al Microempresario y de entre más de 170 inscritos seleccionaron a 28… ¡y entre todas esas personas está ella!. Entonces ahora teníamos que llevar a una voluntaria del banco para que viera el proyecto con sus propios ojos, así que después de un recorrido que incluyó avioneta, caminata y curiara estábamos en el conuco de Turaradem admirando los frutos de esa tierra mágica: lechosa, piña, plátano, cambur, onoto, orégano, naranja, limón, mandarina, níspero, algodón, maíz, ají, batata, yuca, café y más. Baños de río y de lluvia incluidos, parada técnica en Canaima para esperar que mejorara el clima (¡qué problema!), ver el Auyan lleno de cascadas, collar de semillas para la protección y la buena suerte, abrazos cariñosos de los emprendedores… ¿qué más puedo pedir?. ¡Gracias Kamarata!.

De visita en Turaradem con los anfitriones Narciso y Petra y nuestra invitada especial: Mileivy de Citibank

De visita en Turaradem con los anfitriones Narciso y Petra y nuestra invitada especial: Mileivy de Citibank

Llegó el 27 y claramente no me iba a agarrar en la casa después de tanto paseo, así que con un grupo excelente de amigos viejos y nuevos me fui a hacer realidad uno de mis sueños: acampar en el pico Naiguatá del Ávila. Después de una semana de lluvias intensas en Caracas la idea parecía a todas luces una locura, pero ya el mercado estaba hecho y los morrales cargados y la energía del grupo era tan buena que no lo pensamos dos veces y nos fuimos. Para nuestra sorpresa la ciudad hizo un alto en su temporada de invierno y nos regaló dos días sin lluvia; y aunque no pudimos ver el atardecer desde el pico porque estábamos rodeados de nubes, cenamos como reyes y nos despertamos el domingo a las 5 a.m. para ver cómo el sol salía desde el este y a su paso iba iluminando por igual Caracas y La Guaira, llenando de vida todo lo que encontraba a su paso. Esos son los momentos en donde te das cuenta de todas las bendiciones que te rodean y agradeces al universo por todas las experiencias y personas que ha puesto en tu camino. ¡Gracias Ávila!.

Recibiendo mi primer día con 25 años en lo más alto del Ávila

Recibiendo mi primer día con 25 años en lo más alto del Ávila

Si así llegaron los 25 no me imagino cómo será este año… muchos lugares por visitar y muchas personas por conocer. ¡EPOSAK!

06 oct 2014

La ecología humana e identidad cultural

La ecología humana estudia la posibilidad de establecer (o mejor dicho abrir) relaciones entre las personas y el entorno natural que las rodea.

Hoy en día esa relación puede ser comprendida al verla en algunos lugares como reflejo mismo de la cultura, de la raza y de la lengua, o incluso del pensamiento y sentimiento de las personas en un determinado entorno natural.

En algunos sitios la gente es más silenciosa: respetan el silencio como si no quisieran sentir jamás su total ausencia, aceptan su cuota de ruido y se la reparten equitativamente con el resto de sonidos que componen el entorno.

En otras partes esa relación se manifiesta en la forma, donde las estructuras se parecen a las montañas o a los árboles; o incluso por su colores, se parecen más al mar, al cielo o a las flores. Cuando esta relación es armoniosa se nota que la arquitectura mantiene el cuidado con el espacio y la forma es coherente con entorno… se sintoniza.  Los materiales locales y naturales son parte de lo que diferencia y enriquece el sitio.

En Eposak enaltecemos el valor de la arquitectura que se ajusta a la forma de su entorno, ya que esta es una manifestación de la armonía que existe entre el hombre y su ambiente.  En realidad, en las comunidades Eposak la naturaleza siempre es protagonista y la arquitectura se ajusta a su forma. Así hemos podido conocer técnicas de construcción ancestral de gran valor estético, que hoy en día sirven de ejemplo de belleza de las diferentes etnias venezolanas en nuestras queridas comunidades Eposak.

En Kamarata, por ejemplo, se elaboran los techos de las churuatas con un tejido que tiene una complejidad única, evocando la paciencia y la calma de verdaderos artesanos que entre tepuyes y moriches recuerdan una tradición que se trasmite con mucho orgullo, solamente a los hombres de la familia.

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El uso del bambú en Birongo sigue siendo una técnica heredada que se aplica con el uso del machete como su principal herramienta. Todavía se pueden hacer construcciones muy estables en pocas horas y adornarlas con las hojas de las palmas, para servir como bellos kioscos durante las fiestas de San Juan o cualquier otra fiesta religiosa que amerite la venta de alguna chuchería a la orilla del río.

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En los Pueblos del Sur el bahareque mantiene el aspecto colonial típico de los pueblos andinos y otorga una gran belleza a los valles poblados de esas montañas.  Las tejas rojas y las puertas de 3 metros de altura que permiten el paso de un hombre montado en su caballo son las características de un pueblo que habla también a través de su arquitectura.

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En Puerto Cruz se ha perdido la tradición del bahareque, de la palma y del bambú de las construcciones de antaño; pero como la cultura siempre se abre camino para manifestarse, la comunidad ha vestido sus casas de maravillosos colores que se conjugan con las montañas y el mar.

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La ecología humana es esa relación que aparece entre el hombre y su entorno y se convierte en su cultura. Se trasmite y se hereda, manteniéndose así por mucho tiempo una pequeña parte del valor que hoy se otorga a la identidad de todos los pueblos.

29 sep 2014

Aceptar, cambiar o huir

A veces en la vida nos sentimos acorralados e inmersos en circunstancias donde creemos que hay mil cosas por hacer y no sabemos cuál es la más adecuada. A lo largo de mi trabajo en la FET y en mi vida personal, he llegado a una simple y pero a la vez compleja conclusión: ante cualquier situación en la que me encuentre yo o las comunidades en las que trabajamos puedo hacer tres y solo tres cosas: aceptar las situaciones que no puedo cambiar, intentar cambiar aquellas situaciones que puedo o huir. Suena simple, pero no siempre se hace tan fácil.

Cuando hablamos de aceptar, hace falta mucha humildad y entrega genuina para entender y sentir que hay momentos y circunstancias en las que no tiene sentido luchar. Es allí donde se crece el alma y uno se llena de paz al respetar lo que es. En las ocasiones que he intentado cambiar la situación, por otra parte, he aprendido que para que los verdaderos cambios dentro de nuestras comunidades y sus individuos sean sostenibles deben partir de un profundo respeto por el otro y su entorno y más importante aún, con el compromiso y participación de muchos. Los cambios son lo único constante en esta vida, lo que hace la gran diferencia es cómo los encaramos y quiénes se benefician de ellos. Por último huir, esta última opción no es de derrota, es una alternativa que amerita mucha valentía y que muchas veces cuando se toma desde la paz y la total entrega puede resultar la mejor opción frente a las dos anteriores.

Esta vida es una real aventura y cada día en nuestro trabajo dentro de nuestras comunidades nos encontramos con constantes retos. Sin embargo, cuando eres capaz de conectarte con el otro y encontrar todos los puntos de encuentro quizás descubras que hay mucho por aceptar, poco que cambiar y ninguna razón para huir….IMG_5723

25 sep 2014