¡Lo siento, Galeano!

Por: Elizabeth Da Costa

Hace unas semanas, les comentaba cómo había llegado al mejor lugar del mundo, y aunque ha sido poco el tiempo dentro de la fundación, los momentos Eposak que me ha tocado vivir dentro de esta pequeña oficina con grama artificial que nos lleva a Kamarata en un rato de imaginación, han sido varios.

Recientemente, recibí un mensaje que logró llegarme al corazón y sacarme unas lágrimas (y vean que no es difícil), que me hizo sentirme más orgullosa de lo que he logrado hasta ahora, pero con una responsabilidad grandísima.

“Este título no cambia tu vida, pero si te da la potestad de cambiar la vida de otros” reza una parte del mensaje. Les confieso que dentro de mis metas principales quizás no había algo que incluyera el servicio social como el foco de todo, pero que por circunstancias de la vida  he hecho parte de mi día a día; descubriendo esa parte de mí que no conocía y que ha ido despertando, haciéndome entender que más se gana dando, ¡y ojo! No ganar en material, sino ganar en satisfacciones al ser agentes de cambio. Definitivamente, esto es más que servicio social, es saber que diariamente contribuyes con un mejor país, más sano, más productivo, más comprometido en el bien común y en los sueños de todos los que queremos un mejor lugar para vivir.

Foto: Richard García

Dice Galeano que somos “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas que pueden cambiar el mundo”; y no es por llevarle la contraria, pero todos somos grandes, y entendemos la magnitud de nuestras acciones, que por más pequeñas que sean generan un gran impacto, y de buena o mala manera ¡sí cambian el mundo! Yo no les pido que se avoquen a las causas sociales, pero sí que sean ese puente entre lo que todos queremos, y lo que está dispuesto para ser alcanzado, con pequeñas o grandes acciones.

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Foto: Eposak

Con título o sin título, ¡Cambiemos la vida de otros, cambiemos la nuestra también! Comencemos a darle forma a nuestros sueños, que no se queden solo en las ganas de mejorar ¡Construyamos el país que queremos con el que tenemos! Porque si algo puedo asegurarles, es que con cambiar este país le cambiaremos la vida a muchos, y le devolveremos los sueños y las ganas de triunfar a unos cuantos.

28 nov 2016

La Economía Naranja como propulsora del turismo en Venezuela.

Por: Oriana Ohana

Venezuela es un destino único. Haber nacido aquí para mí es una de las bendiciones más grandes. Hacer turismo en un país tan diverso, y con unas ventajas notables de ubicación geográfica es una nota.

Existe algo que se conoce como la economía de la cultura, y no es más que lo que engloba a las industrias culturales, creativas, y de entretenimiento (la música, el teatro, el cine) y esto es lo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) denomina: Economía Naranja.  Es el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

Por otro lado tenemos el emprendimiento cultural el cual, es el proceso de formación que se inicia con el reconocimiento y la valoración de prácticas  artísticas y culturales, y de la producción cultural de las comunidades en todo el país, como por ejemplo Kamarata en el edo. Bolívar con sus artesanías y comidas autóctonas.

Actualmente es necesario replantear políticas y estrategias que armonicen sinergias y satisfagan los objetivos de conservar, activar y valorar el patrimonio, las artes y la cultura creativa, ya que esto fomenta no solo el turismo (que es una parte importante del PIB de muchos países), sino también el sentido de pertenencia entre sus habitantes .Para activar la Economía Naranja, es fundamental construir junto con las comunidades, productos y servicios eficientes e innovadores, que consoliden destinos turísticos de calidad, sostenibles, responsables e inclusivos y generadores de desarrollo cultural, económico y social para la comunidad.

El estado Miranda, es sin duda alguna un destino naranja, este es un territorio con identidad cultural propia, con recursos culturales creativos y naturales invaluables. Muestra de ello, es que actualmente Eposak y la Agrupación Musical “Estrellas de Birongo” están trabajando en un proyecto sobre una escuela musical famosa por su espectacular música de tambores.

Los objetivos de este proyecto han sido concebidos para que los turistas puedan ir a disfrutar de este hermoso arte. El destino naranja debe disponer de un portafolio de productos derivados de la acción creativa de la comunidad local, y aquí también se ofrecen distintos productos autóctonos como el chocolate bironguero o la mermelada de auyama.

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La agrupación Estrellas de Birongo, conociendo la propuesta de los arquitectos Alcira Flores y Arturo Sosa para el diseño de la escuela.

Es en éste sentido, te invitamos a viajar a todos los destinos naranjas que hay en el país, conocer nuevas culturas te abre un mundo entero de infinitas posibilidades que nunca antes viviste. Se pueden aprender cosas nuevas y personas maravillosas tocan nuestra existencia, y es por ello que cada uno de nosotros regresa diferente después de cada viaje, y cada destino se queda con una parte de nuestra esencia.

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Con Estrellita, un futura promotora de la cultura bironguera.

15 nov 2016

¡Quiero quedarme sin trabajo!

Por: Andrea Pérez Flores

Confieso que, como les pasará a tantos en cualquier parte del mundo, despierto muchos días en un episodio de mi vida que se llama: ¿qué hago aquí? Nunca tengo certeza de la respuesta, pero arranco las mañanas con el motor de hacer las cosas que me apasionan encendido, sin pensar mucho en los obstáculos. Sin embargo, este día en especial, tengo que hacer una pausa antes de arrancar, pues es el “Día Internacional para la erradicación de la pobreza”,  y esta frase me está haciendo eco.

¿Un día para qué? ¿Qué puedo hacer? Así como solemos decir que “el día de las madres es todos los días”,  toma mucho sentido si pensamos lo mismo de este día que se celebra  desde hace 29 años.

Yo me estoy enterando a mis 27 de esta declaración, y aunque mañana y probablemente durante muchos años más me despierte con la misma interrogante que les comenté al principio, hoy encontré una respuesta interesante, y es que quiero compartir con ustedes una receta que a lo mejor no servirá para el desayuno del día de las madres, pero sí para alimentar un pedacito de la mente y alma del mundo en el cada uno, hacemos vida:

La semana pasada, la profe Rosa Chacón, en un taller de sostenibilidad, nos explicaba que “el desarrollo es aumentar la capacidad de elegir de las personas”.

Lo mismo sucede con la pobreza, no se trata de aumentar los montos en nuestra cuenta o el poder adquisitivo del que tanto hablamos en este país. Eso es apenas una consecuencia. Hay algo más allá. Esa capacidad de elegir debe existir en nuestra educación, en nuestra salud, nuestra alimentación, nuestro consumo diario, ¡en nuestra forma de vivir!

Hoy seguramente tú también despertaste con los pies bien puestos en este terreno quebrantado pensando que debías hacer algo, y si fue así, pues ya tienes la primera elección lista.

Ahora, ¿qué es lo que haremos?  Hay retos personales que afrontamos todos los días, pero debes saber que hay retos y tareas comunes que debemos cumplir con el mundo, que hay objetivos de desarrollo sostenible (ODS) que se plantearon en la agenda mundial de nuestro siglo y que deben estar en nuestro mapa de ruta diario, de aquí al 2030. (http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/)

Lo mejor de esto, es que no tienes que trabajar en una ONG o un organismo multilateral para ser un agente de cambio. Aquí en Eposak, siempre hablamos de “nuestro metro cuadrado”, y es esencial en esta receta, darnos cuenta del nuestro.

Detente a observar camino a donde vayas hoy, todo lo que te rodea, lo que te gusta y lo que no; fíjate en lo que llevas puesto; haz consciencia de lo que estás comiendo; cuestiona la forma en que te trasladas; pregúntate si sabes algo de lo que sucede en la vida de todos aquellos con quienes cruzas palabras; piensa en la real importancia del contenido que lees en tus redes; date cuenta de lo afortunado que eres hoy y haz una pausa. Absolutamente todo, de lo que hemos escogido hoy, tiene una repercusión en nuestra gran tarea mundial. Si estás completamente contento con los resultados, y entiendes el impacto que causas, sigue adelante. Pero seamos sinceros, seguramente hay unos cuantos ajustes que hacer.

El nivel de importancia que le damos a las cosas materiales, producidas en serie y masa por los mismos humanos, nos quita mucho tiempo de vida. De sentir, de ser, de pensar. No es sencillo hacer esa pausa en este ritmo mundial, por eso te invito hoy, a que sea cual sea tu trabajo o hobbie del día, piensa en todos los eslabones de la cadena: en si lo que haces, de alguna manera, a corto o largo plazo, ayuda a erradicar la pobreza en cualquier nivel. Si lo que hoy te pusiste o comiste, apoya a la producción local, es parte de un mercado inclusivo o por el contrario es producido injusta o ilegalmente por mano de obra subvalorada o con materiales altamente contaminantes. Si hoy produjiste menos desechos en lugar de reclamar el exceso de basura en las calles. Si hoy fuiste un buen ejemplo o un espejo de la corrupción mundial en pequeña escala.

Hay millones de elementos importantes en esta cadena, y no quiero que suene cómo la parte más complicada de la fórmula. Por el contrario, lo más complicado es hacer los verdaderos cambios, así que nuevamente, hagamos cada día, una mejor elección.

Desde mi espacio y mi pasión, que es viajar, he tenido la oportunidad de conocer realidades hermosas y muy difíciles que también me han llamado a hacer esos ajustes. Por supuesto, me falta muchísimo y parece una tarea infinita, que nadie puede hacer sólo.

Después de la lista de cosas que te pedí pensar, no pretendo alarmarte, quiero darte una palmada de esperanza (y si pudiera, un abrazo),  para decirte que es posible hacer algo que amas y te divierte, mientras que,  como dijo Ghandi, eres ese cambio que quieres ver en el mundo. Así me enamoré del turismo sostenible, como una de las industrias que genera la mejor distribución de beneficios a toda la comunidad colaborando con la erradicación de la pobreza, entre otras cosas más. Por eso hoy me levanto, soñando quedarme sin trabajo, para que nosotros y futuras generaciones abordemos nuevos retos, y que algún 17 de octubre, se convierta en el día de la multiplicación de nuestra abundancia de riquezas culturales, naturales, y espirituales.

Comparte también tu fórmula del cambio, y te aseguro que serás más rico aún.

 

Birongo

Un día de trabajo en Birongo

 

18 oct 2016

Si no somos parte de la naturaleza, ¿entonces qué somos?

Por: Josselin Esparza

Estábamos Paula y yo jugando con el agua y el chorro corría deliberadamente. Yo no había caído en cuenta del malgaste que estábamos haciendo pues disfrutaba de cantar a todo pulmón y bailar junto a ella. El alboroto me duró hasta que un par de ojos marrones de una niña de apenas siete años se clavaron en mi mirada y me dijeron con mucha seriedad y preocupación; – Tía, cierra la llave ¡debemos cuidar el agua! – Acto seguido, se volteó para ella misma hacerse cargo del problema. Remata diciéndome: - si no somos parte de la naturaleza, ¿entonces qué somos?-

Desde entonces,  no he dejado pensar de en ello. Incluso esta frase estuvo escrita por un buen tiempo en la pizarra de mi oficina.

Todos los días hablo de sostenibilidad y no dejo de pensar que muchas veces hablamos de ella sin terminar de asimilarla y moderarla completamente. Es una palabra que llegó para quedarse en nuestras conversaciones, alianzas, capacitaciones y hasta tertulias entre amigos, ¿pero realmente nos sentimos parte de ella?

Decía Jorge Riechmann en su documento sobre Sostenibilidad: Algunas reflexiones básicas, que “la sostenibilidad no es algo optativo. Todos estamos obligados a lograrla: obligados por compromisos libremente asumidos por ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos a lo largo de los últimos años”. Es un proceso largo y complejo que requiere entenderla  como algo más práctico que filosófico.

Quizás nuestro mayor error ha sido darla por sentada o por entender que comprendemos perfectamente el término y la hemos interpretado como cualquier cosa. Hace un par de semanas visitábamos una comunidad e hicimos una reunión con alguno de sus habitantes para conocer sus expectativas y sueños en torno al desarrollo del turismo en su localidad. Yo comencé hablando precisamente de lo que era el turismo sostenible y lo hice de ésa manera precisamente porque muchas veces damos por sentado que entendemos perfectamente qué es turismo y qué es la sostenibilidad y  terminamos concluyendo que todos fuésemos sostenibles si tuviésemos un mejor contexto donde la mayor responsabilidad y único actor responsable es el estado o gobierno local. Sí, es cierto, tienen gran peso pero no todo. La mayor responsabilidad radica en nosotros y debemos ser tan activos y celosos como mi sobrina al momento de cerrar la llave.

En Eposak nos empeñamos para que los proyectos de emprendimientos y los proyectos comunitarios transiten por el sendero de la sostenibilidad, sólo así los emprendedores podrán hacer un cambio desde su propio metro cuadrado. Esto nos ha llevado a entender a cada una de sus comunidades desde sus retos y preocupaciones y, desde la promesa en cómo el turismo sostenible puede ser una alternativa de vida, buscamos mantener viva la pregunta sobre  el cómo viven el hoy para pensar en su mañana.

Todos estamos llamados a dejarle a la generación siguiente un mundo que sea al menos tan habitable como el que tuvimos. Por eso, para mí la sostenibilidad se trata de un profundo respeto por las generaciones humanas futuras y por no dar por sentado lo que hoy en día nos creemos dueños y señores, como es el agua, el aire, la tierra. Es también respeto hacia cualquier forma de vida, lo que tomamos de la naturaleza y hacemos con ella. Respeto es también hacer algo por los más desfavorecidos o marginados y romper con círculos viciosos que nos hace incapaces de evolucionar. Es sentirnos responsables por el fuerte aceleramiento  de la cultura de lo desechable y promover una vida mucho más preocupada por el origen de lo que consumimos y de lo que nos servimos.

Cierro esta reflexión invitándote a  pensar ¿Qué es para ti la sostenibilidad?, te has encontrado en momentos donde te paras, reflexionas y te preguntas;  si no soy parte de la naturaleza, ¿entonces qué soy?

 

Contemplando el cañón de Kavak

Contemplando el cañón de Kavak

10 oct 2016

Llegué al mejor lugar del mundo

Por: María Elizabeth Da Costa

Hace algunos años, el equipo Eposak visitó la universidad donde estudiaba para dar una charla y dar a conocer lo que hace la Fundación. Maravillada, es la palabra que puede definir cómo estaba al escuchar a este maravilloso equipo sobre cómo se lleva cabo tan laborioso proyecto.  La pasión por un país y por su gente, cautivan. Desde ese momento, escuché el nombre de Birongo, y por cosas de la vida terminé haciendo mi trabajo de grado sobre este increíble lugar.

Durante este periodo de tiempo dejé de trabajar pero no de enamorarme del turismo más de lo que ya estaba. Me di la tarea de ir por mis medios a este cálido pueblo del eje barloventeño, donde la alegría es irradiada por todos los que allí viven. El día que llegué a Birongo fue un día dispuesto para compartir con estas dulces personas sus vivencias y sus tradiciones, un día para hacerme entender un poquito más, que en cada lugar de este generoso país, hay personas dispuestas a emprender y que apuestan al turismo y tienen un sentido de pertenencia que los hace salir adelante.

¡Qué historia tan rica, que personas tan amables, que naturaleza tan generosa, que chocolate tan divino, y no faltaba más, que abrazos tan apretujados y llenos de amor!